Viajando hacia la utopía de la mano de las Tecnologías

Dolors Reig @dreig

Academia y espacio-BLOG El caparazón. Libro Socionomía (Ed. Deusto, 2012)

Si hay algo que creo que repito siempre a través de charlas y países es que las tecnologías, correctamente utilizadas, pueden ayudar a la realización de viejas utopías educativas. Es importante hablar de ello, situar el tema en su justa medida para que no parezca, como ocurre en demasiadas ocasiones, que las tecnologías sustituyen el rol del buen pedagogo, del buen docente. Nada más lejos de eso.

La primera reflexión que debamos hacernos será entonces acerca de las utopías, teorías pedagógicas o filosóficas que merece la pena rescatar. Estamos hablando, al fin y al cabo, cuando lo hacemos de educación, de formación en el sentido más amplio de la palabra, de cómo será el ciudadano de futuro, del hijo o compañero que queremos, de un tema con claros tintes ideológicos y que determinará cosas importantes, necesitadas de definición desde un primer momento.

Escribíamos hace un tiempo un artículo que puede ser buen ejemplo de ello:

Cuando hablamos de internet lo hacemos de una nueva oportunidad de paliar las desigualdades, de un medio extremadamente potente en cuanto a la generalización de las posibilidades de acceso a uno de los derechos más fundamentales y universales, el que en mayor medida va a garantizar que sobrevivamos a cualquiera de las crisis por llegar: el del acceso a la educación

Todo ello me hace pensar en un tema sobre el que escribíamos hacer tiempo, el de la actualidad y la fuerza todavía del concepto de Zona de desarrollo próximo. Decíamos que con internet, con los conceptos de Red y/o entorno personal de aprendizaje, una de las ideas más interesantes de la teoría de Vygotski debía ser revisada.

La ZDP es definida como la distancia entre el nivel de desarrollo efectivo del alumno (aquello que es capaz de hacer por si solo) y el nivel de desarrollo potencial (aquello que sería capaz de hacer con la ayuda de un adulto, experto o compañero más capaz). Pues bien… el aumento del número y la calidad de las relaciones que podemos establecer, de la calidad de los recursos a los que podemos acceder en la actualidad, gracias a Internet, nos sitúan en un escenario que la aumenta de forma espectacular.

Así, con el aumento de la zona de desarrollo próximo, de las posibilidades del acceso a la educación desde cualquier lugar del mundo volvemos a la necesidad de un acceso a Internet universal que haga que todo ello se realice.

Como ciudadanos, como profesionales de la educación aumenta también la necesidad de que nos formemos, perfeccionemos y eduquemos estrategias, herramientas de aprovechamiento de todo ello. En este sentido los entornos y especialmente las Redes Personales de Aprendizaje como propuesta metodológica especialmente afín al constructivismo social de Vigostsky, entre otras propuestas metodológicas actuales, sí serán los vehículos que transitarán las autopistas digitales.

Derecho universal al acceso y vehículos para emprender un viaje sin retorno entre lo que somos y ya, en un contexto de aprendizaje permanente, no tanto lo que podemos llegar a ser sino hacia lugares que nos hacen cada vez más grandes en cada momento de nuestras vidas.

No se trata de tecnología en este punto, como lo muestra este caso, sino de recuperar una utopía igualitaria, la de la ZDP, que las tecnologías hacen posible.

En otros casos deberemos fijarnos en el también común tema de las Competencias. En un mundo en cambio constante en el que como se ha dicho desde Margaret Mead a Bauman, pasando por muchos otros, “Hemos de preparar a los jóvenes para afrontar su futuro, no nuestro pasado” (A. Clark), ¿Cuáles son las competencias que debemos entrenar?

Dejo como ejemplo final una propuesta reciente y sintética, basada en la utopía de la igualdad de oportunidades pero también en la del ciudadano crítico, capaz de resistir a la manipulación y crear un mundo mejor. Estas son, en mi opinión, las grandes Utopías que las TIC, las TAC, las TEP ayudan a realizar:

1. Aprender a Aprender durante toda la vida

Si alguna competencia destaca sobre todas las demás en las sociedades de la información y el conocimiento que habitamos es la de aprender a aprender. Vivimos, gracias a la fluidez con que se genera y comparte conocimiento, especialmente en el contexto de las herramientas tecnológicas, redes sociales, etc. en una beta permanente que implica aprendizaje, casi automático e inconsciente en cada momento de nuestras vidas. Y no solo algo esencial para alumnos o participantes en cualquier acción formativa, también los mejores maestros son los mejores aprendices.

No se trata tanto de títulos ni de rigurosos estándares ni de políticas educativas … se trata de que debemos enseñar a los maestros a ser aprendices, capaces de adaptarse a los contextos, tecnologías, lenguajes de mañana, acompañar las ganas de crecer y crecer ellos mismos, al mismo tiempo que los participantes en cualquier acción formativa.

Fomentar mediante comunidades, políticas de recursos humanos adecuadas, campañas de sensibilización general de la población y valoraciones más positivas del maestro, la propia formación docente y la cultura del Aprendizaje permanente (no olvidemos que el aprendizaje es en sí mismo un poderoso reforzador), serán cuestiones esenciales.

2. Aprendizaje aumentado

El aprendizaje actual es un aprendizaje también aumentado, que huye de las certezas demasiado permanentes y disfruta de los matices infinitos de una sociedad de la información, incluso a veces del conocimiento que despliegan sus encantos a lo largo y ancho de la red. El concepto de TAC (Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento, creado por Vivancos), de la adaptación de la educación a las infinitas nuevas posibilidades que ofrece la infoteca digital, constituye en mi opinión lo que podemos llamar “aprendizaje aumentado”.

En otras palabras el aprendizaje aumentado es el que partiendo de la educación entendida como aprendizaje autónomo y permanente que hemos visto en el primer punto, permite aprovechar la potencia de Internet como ecosistema abundante en recursos y metodologías didácticas.

3. Aprendizaje para la acción

Por último es un aprendizaje humilde y honesto, que no se da a sí mismo por terminado sino que se sabe el camino para convertir el aprendiz en productor activo de nuevas ideas. Creábamos hace un tiempo el concepto de TEP (tecnologías para el empoderamiento y la participación) para referirnos a que no estará completo el proceso formativo hasta que el estudiante ponga en práctica lo aprendido e incluso genere nuevas ideas o conocimiento, participe, en definitiva, del ámbito creativo de la especialidad en la que se está formando.

En este sentido, si el objetivo final de la utilización de las TIC entendidas como TEP es provocar la implicación, integrar a las personas en cada “comunidad profesional” que se desarrolle en redes, la motivación para la acción, la capacidad de entusiasmar del profesor, vuelven a ser aspectos clave.

Citar como:

Reig, D (2013). Viajando hacia la utopía de la mano de las Tecnologías. Boletín SCOPEO Nº 84. 15 de Mayo de 2013. Fuente: http://scopeo.usal.es/viajando-hacia-la-utopia-de-la-mano-de-las-tecnologias/  

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